- De dónde salen los datos
- De los autodiagnósticos completos hechos en NormIA por organizaciones privadas. Cada organización responde once preguntas sobre su plazo, dónde usa IA y qué puede demostrar.
- Qué se guarda y qué no
- Se guarda el mes, el tramo del calendario, el tamaño, los usos marcados, el origen de la IA y las seis respuestas. No se guarda el nombre, el correo, el sector escrito ni ningún dato que identifique a la organización.
- Cuándo se publica
- Con al menos 100 organizaciones. El umbral se fijó antes de empezar a recolectar, no después de ver los números.
- Cortes pequeños
- Un grupo con menos de 10 organizaciones no se muestra aunque el total pase el umbral: con tan pocas respuestas, un grupo podría identificar a alguien.
- Quién responde
- Es una muestra autoseleccionada: responde quien ya se interesó por la Ley de IA. Por eso lo esperable es que el índice muestre organizaciones más preparadas que el promedio, no menos.
- Cómo se evita el relleno
- Solo cuentan los autodiagnósticos enviados desde la página de NormIA con su pase de sesión. Una respuesta enviada por un programa desde fuera no entra al índice.
- Qué no es
- No es una auditoría ni verifica lo declarado. Tampoco es comparable con observatorios que revisan políticas publicadas por entidades públicas, como el de Iriarte & Asociados: ellos miden documentos; esto mide lo que declaran organizaciones privadas.