Estado del fundo, hallazgos priorizados por soles en riesgo, rendimiento proyectado contra plan y qué pasó con lo que se marcó el vuelo anterior.
El dron ve las 375 hectáreas y la IA te dice en cuáles mirar. Esta página es el vuelo real de un fundo ficticio: el mosaico multiespectral, las zonas marcadas y un agente que las explica, las pone en soles y arma la prescripción de riego por zonas. Sin registro y sin instalar nada.
Cambia de capa y el mismo campo cuenta cosas distintas. El ojo humano sólo ve la primera; las otras tres salen de bandas que la cámara del celular no captura, y son las que muestran el problema dos semanas antes de que se vea desde la camioneta.
El fundo es ficticio y las capas están simuladas. Lo que no es simulado es el método: el visor y el agente leen la MISMA malla de 1.500 celdas, así que las hectáreas que dice el agente son las celdas que ves marcadas. Y una regla que no se negocia: los índices dicen dónde y cuánto, nunca qué enfermedad es.
El dron no es el servicio: es el sensor. Lo que se compra es lo que pasa después, y sobre todo lo rápido que pasa — un mapa que llega la semana siguiente ya no cambia ninguna decisión de riego.
Plan automático a 100 m sobre el dosel, 80 % frontal · 70 % lateral de traslape, sensor de cinco bandas más térmica. 5,3 cm/píxel por píxel: cada planta ocupa varios píxeles.
3,2 h de vueloFotogrametría: las 1.482 imágenes se convierten en un ortomosaico georreferenciado, un modelo de superficie y una capa por índice.
3,1 h de cómputoCada celda de 0,25 ha se compara con la media de su propio lote y con el vuelo anterior. De ahí salen las zonas marcadas, sus hectáreas y el conteo de plantas.
minutosEl agente lee las capas, prioriza por producción en riesgo, arma la prescripción por zonas y escribe el reporte de cada destinatario.
38 segundosEstás en la silla de la gerencia de campo de una agroexportadora ficticia. Arriba tienes el mosaico del último vuelo; al lado, un agente que lo lee — dónde está el problema, en cuántas hectáreas, qué evidencia lo sostiene y cuánto cuesta no mirarlo.
El mismo dato no le sirve igual a la gerencia, al jefe de riego y al auditor de certificación. Por eso no se entrega "un reporte": se entrega el de cada uno, y todos rastreables hasta la capa de la que salió cada cifra.
Estado del fundo, hallazgos priorizados por soles en riesgo, rendimiento proyectado contra plan y qué pasó con lo que se marcó el vuelo anterior.
Focos nuevos con coordenadas, evolución de los conocidos, plantas faltantes por hilera y los puntos de muestreo priorizados, en KML para el GPS del supervisor.
Zonas secas y encharcadas, sectores con patrón compatible con falla de riego y la prescripción de lámina por zona, lista para cargar en el controlador.
Registro fechado de cada vuelo y de cada decisión de riego y fertilización, georreferenciado y con la trazabilidad de qué capa respalda cada cifra.
En una implementación estas capas salen de tus vuelos y el agente se conecta a tu sistema de riego, tu ERP agrícola y tu historial de cosecha. Empezamos con un vuelo de diagnóstico sobre un lote tuyo: en una semana tienes el mosaico, los hallazgos y el reporte, y recién ahí se decide si tiene sentido seguir.