Estado del fundo, hallazgos priorizados por soles en riesgo, rendimiento proyectado contra plan y qué pasó con lo que se marcó el vuelo anterior.
El dron ve las 375 hectáreas y la IA te dice en cuáles mirar. Esta página es el vuelo real de un fundo ficticio: el mosaico multiespectral, las zonas marcadas y un agente que las explica, las pone en soles y arma la prescripción de riego por zonas. Sin registro y sin instalar nada.
Cambia de capa y el mismo campo cuenta cosas distintas. El ojo humano sólo ve la primera; las otras tres salen de bandas que la cámara del celular no captura, y son las que muestran el problema dos semanas antes de que se vea desde la camioneta.
El fundo es ficticio y las capas están simuladas. Lo que no es simulado es el método: el visor y el agente leen la MISMA malla de 1.500 celdas, así que las hectáreas que dice el agente son las celdas que ves marcadas. Y una regla que no se negocia: los índices dicen dónde y cuánto, nunca qué enfermedad es.
El fundo de arriba es ficticio. Este no: sube una foto aérea de tu campo y la página la mide y te escribe el informe. Si tu dron lleva cámara multiespectral, suelta los TIFF por banda y en vez de verdor sale NDVI y NDRE calibrados. Y si ya tienes el ortomosaico del índice, suéltalo: ahí salen hectáreas. Todo se procesa en tu navegador y no se guarda — al servidor sólo viajan las cifras y una vista reducida para que el agente pueda mirarla mientras redacta.
NDVI y NDRE, no. Necesitan infrarrojo cercano y red-edge, bandas que una cámara común no capta. Eso es óptica, no software — y es justo donde el estrés aparece antes de que el verde se note a simple vista. Si vuelas con cámara multiespectral, sí: suelta aquí los TIFF por banda de una misma captura y salen NDVI y NDRE de verdad, con la calibración que la propia cámara escribió en el archivo. Siguen sin salir de tu navegador.
Hectáreas, tampoco — salvo con el ortomosaico. Una foto suelta no trae escala, así que todo se informa como porcentaje del encuadre. El ortomosaico sí la trae: un GeoTIFF declara cuánto mide su píxel sobre el suelo, y ahí contar píxeles pasa a ser contar hectáreas. No hace falta que nos mandes las dos mil fotos del vuelo: el archivo que tu software ya cosió es uno solo y con eso basta.
Ni un diagnóstico. Aquí vale la misma regla que en el resto de la página: la imagen dice dónde mirar, no qué enfermedad es.
Tu foto se decodifica y se mide en tu navegador. El archivo original no se sube a ningún lado. La copia reducida que viaja para redactar el informe se descarta al responder: no se almacena, no se publica y no se usa para entrenar nada.
Elige el tuyo y míralo medido desde el satélite. En Valle de Piura: 8 sectores bajo riego, 94,6 ha, tres índices y 14 fechas entre el 20 de mayo y el 15 de septiembre de 2026. Nadie nos entregó un archivo — es un programa público y gratuito.
Es un escenario de CENEPRED para TODO el distrito, no para una parcela. Dice que esto es zona de inundación; no dice cuál de estos sectores se inunda.
Lo que sí distingue un sector de otro son las mediciones. De las 94,55 ha de este valle, estos tres son los que llegarían peor a una lluvia fuerte — 35,63 ha entre los tres:
Es un orden relativo a este valle, no una nota de riesgo: dice por dónde empezar a mirar, no qué se va a inundar. Una nota del tipo «7,3 de riesgo» aparentaría una precisión que no tenemos y nadie podría discutirla; un orden sí se discute, que es lo que uno quiere cuando se lo enseña a alguien que conoce el campo.
El distrito se deduce de los centros poblados del censo más cercanos al centro del recuadro, no se escribe a mano. Es una aproximación: cerca de un límite distrital puede errar, y por eso el distrito se nombra en la página.
CENEPRED — Escenario de riesgo por inundación, FEN 2027 (2027) · ver la fuente · seguir El Niño en FENIA
Sí: la serie. Varias fechas despejadas en cuatro meses, gratis y sin pedirle nada a nadie. En Piura, por ejemplo, el NDVI de seis de los ocho sectores cae a 0,15 en junio y para el 31 de julio está de vuelta en 0,60 — es cosecha y rebrote, y ocurre en fechas distintas sector por sector. Uno no baja nunca: lleva otro ciclo. Un ortomosaico de dron no puede mostrar eso, porque es un solo día.
No: el detalle. Diez metros por píxel contra los 14–18 centímetros de un vuelo de dron: unas tres mil veces más superficie por píxel. Aquí no se cuentan plantas, no se ven marras y no se mide una mancha de cuatro hectáreas. Satélite para la continuidad, dron para el detalle.
Y no todas las pasadas ven todo. Por un recuadro pueden pasar dos órbitas distintas y una cubrirlo sólo en parte, así que el mapa se pinta con la más reciente que lo cubre entero —el 30 de agosto de 2026— y la serie sigue hasta el 15 de septiembre de 2026. Nubes, sombras y bordes de franja se descartan, y un sector con menos del 90 % de píxeles utilizables se queda sin lectura ese día: el hueco dice la verdad, un promedio de lo que quedó no.
Contiene información modificada de Copernicus Sentinel-2 (2026), vía Microsoft Planetary Computer · Sectores por componentes conexas de NDVI > 0,45 sobre la última fecha despejada, descartando manchas de menos de 2 ha. En una implementación real los polígonos los carga el cliente.
El dron no es el servicio: es el sensor. Lo que se compra es lo que pasa después, y sobre todo lo rápido que pasa — un mapa que llega la semana siguiente ya no cambia ninguna decisión de riego.
Plan automático a 100 m sobre el dosel, 80 % frontal · 70 % lateral de traslape, multiespectral de 5 bandas, 2.592 × 1.944 px más térmica: 91 km de línea sobre las 375 ha y 4.420 puntos de captura. Salen 5,3 cm/píxel, y a esa resolución cada planta ocupa varios píxeles.
Si tienes informes de otro proveedor, compáralo: lo habitual en el norte son 14 a 18 cm por píxel. No es que aquí se exagere — es que esos vuelos van más alto y con sensores de menos resolución. La altura y el sensor se pactan antes de volar, y son la diferencia entre contar plantas y no poder.
3,2 h de vueloFotogrametría: las 4.420 imágenes se convierten en un ortomosaico georreferenciado, un modelo de superficie y una capa por índice.
3,1 h de cómputoCada celda de 0,25 ha se compara con la media de su propio lote y con el vuelo anterior. De ahí salen las zonas marcadas, sus hectáreas y el conteo de plantas.
minutosEl agente lee las capas, prioriza por producción en riesgo, arma la prescripción por zonas y escribe el reporte de cada destinatario.
38 segundosVuelo V-06 procesado · 5 zonas marcadas
El promedio del fundo casi no se mueve. El problema nunca está en el promedio: está en las 26,5 ha que sí.
El mismo mosaico del visor, a escala de bolsillo. Tocando una zona marcada se abre su ficha y la ruta al punto.
Inspección en campo esta semana y muestra al laboratorio.
Verificar presión y caudal del lateral 7 antes del próximo riego.
Programar recalce en la zona marcada.
Análisis foliar en la zona marcada para confirmar antes de corregir la fertilización.
Bajar el tiempo de riego en esa zona con la prescripción variable.
La barra roja es la parte de cada lote por debajo del 85 % de su propia media. El NDVI de un mango y el de un arándano no se comparan entre sí; esa proporción sí.
Un tablero que sólo existe en una laptop no cambia nada: las decisiones de campo se toman de pie, con el celular en una mano. Tócalo — es el mismo vuelo y las mismas cifras que arriba, en las cuatro pantallas que caben en un teléfono.
El tablero de escritorio encogido no sirve: en un teléfono se decide con lo que se lee de un vistazo. Lo demás está a un toque, no en la primera pantalla.
Cada zona marcada llega con el verbo delante —revisar el lateral 7, muestrear aquí, programar el recalce— y con lo que cuesta no hacerlo. Una notificación sin acción se aprende a ignorar en una semana.
El mosaico y las fichas del último vuelo quedan descargados en el teléfono. Sin cobertura se sigue consultando; lo que se marque en campo sincroniza al volver.
Atender una zona, adjuntar una foto o pedir la muestra queda registrado con fecha y coordenada — y eso es exactamente lo que después pide la auditoría de certificación.
La app de campo se implementa sobre los mismos datos del vuelo. En la demo es una maqueta navegable con las cifras reales de este fundo ficticio; lo que no es maqueta es la selección de qué entra en cada pantalla.
Estás en la silla de la gerencia de campo de una agroexportadora ficticia. Arriba tienes el mosaico del último vuelo; al lado, un agente que lo lee — dónde está el problema, en cuántas hectáreas, qué evidencia lo sostiene y cuánto cuesta no mirarlo.
El mismo dato no le sirve igual a la gerencia, al jefe de riego y al auditor de certificación. Por eso no se entrega "un reporte": se entrega el de cada uno, y todos rastreables hasta la capa de la que salió cada cifra.
Estado del fundo, hallazgos priorizados por soles en riesgo, rendimiento proyectado contra plan y qué pasó con lo que se marcó el vuelo anterior.
Focos nuevos con coordenadas, evolución de los conocidos, plantas faltantes por hilera y los puntos de muestreo priorizados, en KML para el GPS del supervisor.
Zonas secas y encharcadas, sectores con patrón compatible con falla de riego y la prescripción de lámina por zona, lista para cargar en el controlador.
Registro fechado de cada vuelo y de cada decisión de riego y fertilización, georreferenciado y con la trazabilidad de qué capa respalda cada cifra.
El vuelo de la demostración encontró S/ 697.100 de producción en riesgo en 375 hectáreas. La licencia de ese tamaño de fundo cuesta S/ 18.000 al año. O sea que basta con salvar el 2,6 % de lo que estaba en riesgo para pagar el año entero.
Un fundo o una unidad de negocio, para probar sobre datos propios antes de extender.
La operación completa de un fundo mediano, con varios lotes y campañas simultáneas.
Varias sedes o valles bajo una misma gerencia, con reportes por unidad y consolidado.
Se conversa. A esa escala la integración con el ERP y el sistema de riego manda más que la superficie.
La licencia es un gasto y la pregunta es si se devuelve. El ahorro sale de regar y fertilizar por zonas en vez de con dosis única: 13,7 % del agua de riego y 4,6 % del nitrógeno, medidos en el visor de arriba. Esos porcentajes los ponemos nosotros; lo que gastas, lo pones tú.
Los dos porcentajes están medidos sobre el fundo de la demostración, con su cultivo y su sistema de riego. En otro campo salen otros. Y no aparecen por instalar nada: aparecen si alguien ejecuta la prescripción.
En una implementación estas capas salen de tus vuelos y el agente se conecta a tu sistema de riego, tu ERP agrícola y tu historial de cosecha. Nosotros no volamos. El dron lo pone tu proveedor de siempre, o el equipo que ya tienes; lo nuestro empieza donde termina el archivo que te entregan.
Por eso la propuesta es una prueba de dos semanas sobre tus propios datos: nos pasas el último vuelo de un lote tuyo, o solo su ubicación si aún no has volado, y te devolvemos el mosaico leído, los hallazgos y el reporte. Sin costo y sin compromiso. Recién ahí se decide si tiene sentido seguir.
¿Prefieres por WhatsApp? Cuéntanos de tu fundo y te respondemos por ahí.
+51 992 093 894