Estás en la silla de la dirección financiera de una empresa ficticia. Arriba tienes el tablero; al lado, un agente que responde por lo que estás mirando — y dibuja el gráfico que le pidas, con los datos reales.
Los datos son sintéticos y la empresa no existe. El tablero y el agente leen el MISMO dataset: si discreparan, la demo se caería en la primera pregunta. Eso es exactamente lo que hay que exigirle a un tablero real.
En una implementación, estas herramientas apuntan a tus sistemas, tu repositorio y tus datos. Agenda 30 minutos y lo revisamos con tu caso.